Mil personas nos han contado cómo les hace sentir realmente la IA
La IA nos está haciendo más rápidos. Pero esa no es toda la historia.
Nos guste o no, la IA se ha instalado en los lugares de trabajo permanentemente. Pero más allá de las promesas de productividad y de la presión constante por mantenerse al día, surge una pregunta más profunda: ¿cómo nos hace sentir realmente la IA? ¿Y cómo está afectando a nuestro trabajo?
MOO ha encuestado a mil oficinistas estadounidenses para averiguarlo. Y esto es lo que revelan los datos.
¿Más rápido? Sí. ¿Mejor? No tanto

El 84 % de los trabajadores afirma que su empresa prioriza la rapidez frente a la calidad más que hace un año.
El ritmo de trabajo está acelerando, y los trabajadores son los que están experimentando en persona las consecuencias. El 40% de los encuestados señalaron que la IA mejora la eficiencia, pero ralentiza el control de calidad, la atención al detalle, la toma de decisiones meditadas, la planificación estratégica, la creatividad y la resolución de problemas. Estas no son habilidades secundarias, es lo que distingue a un trabajo excelente de uno simplemente aceptable.
Esta es una tensión que la propia directora de Recursos Humanos de MOO conoce bien. “La IA debería mejorar el trabajo, no solo agilizarlo”, afirma Ray’n Terry. “Si lo único que hace es generar más trabajo para los empleados, no hemos entendido el objetivo”.
También está creando más trabajo
El 58 % dedica regularmente tiempo a editar o corregir contenido generado por IA antes de que llegue a manos de un cliente, mientras que el 55 % reformula información compleja para sus equipos.
Las herramientas que prometían ahorrar tiempo han generado una nueva categoría de trabajo. El tiempo invertido en corregir el contenido de IA para que sea útil es un coste oculto que no aparece en ninguna métrica de productividad.
El 88 % de los usuarios de IA afirma que el tiempo dedicado a reducir la brecha entre lo que la dirección desea y lo que realmente es factible no ha hecho más que aumentar. La IA está elevando las expectativas con más rapidez de lo que aumenta su capacidad, y los empleados se ven obligados a asumir la diferencia, dejando cada vez menos margen para el trabajo que realmente haría avanzar las cosas.
Todos están fingiendo un poco

El 94 % de los empleados sienten presión por parecer más “expertos en IA” de lo que realmente son. El 52 % admite que a veces fingen comprender las herramientas o los resultados de la IA cuando en realidad no es así.
Mientras empresas y organizaciones se apresuran a priorizar la IA, muchas se esfuerzan por mantenerse al día y, en el proceso, fingen saber más de lo que realmente saben. El trabajo realizado bajo la presión de aparentar dominar la IA, sin entender realmente lo que hace la herramienta, plantea toda una nueva serie de problemas.
¿Quién se lleva realmente el mérito?
Algo más de cuatro de cada cinco afirman que sentirse valorados y apreciados en el trabajo es más fácil ahora que hace unos años.
Sin embargo, un 78 % de los usuarios de IA recibieron crédito por un trabajo generado en gran medida por IA, lo que plantea una pregunta más amplia: ¿dónde termina el pensamiento humano y dónde empieza el resultado de la IA? ¿Y quién puede atribuirse legítimamente la autoría?
Lo humano está cobrando más valor
El 92 % de los trabajadores afirma que su día a día ya se ha orientado hacia tareas de mayor nivel, como el pensamiento estratégico, la resolución creativa de problemas y la toma de decisiones con visión global.
A medida que aumenta la presión por rendir, los empleados están afinando las habilidades que les diferencian. Cuando se les preguntó por qué querían que se les reconociera, el 30% mencionó las habilidades para resolver problemas, y el 29% el pensamiento estratégico. Las cosas en las que la IA puede ayudar, pero que no puede replicar por completo.

“El verdadero valor reside en dar a la gente espacio para descansar más, para ser más creativa y para las conexiones humanas que hacen que el trabajo merezca la pena en primer lugar”, afirma Ray’n Terry, directora de Recursos Humanos de MOO. Los equipos que lo han entendido bien han hecho precisamente eso: utilizar la IA para otorgar más espacio para el trabajo que realmente importa.
Seguimos necesitándonos unos a otros (mucho)

El 83% afirma que es más fácil conseguir apoyo práctico de sus compañeros que hace dos o tres años.
A medida que el trabajo se vuelve más rápido y automatizado, crece el deseo de establecer conexiones humanas auténticas. Lo que más influye en el bienestar de los empleados no es una herramienta ni un sistema, sino la persona que tienen sentada a su lado. El 32 % afirma que los compañeros de trabajo son el factor más importante a la hora de sentirse apoyados en el trabajo, por encima de sus jefes y del departamento de RR. HH.
Son esos momentos reales, cara a cara, los que marcan la diferencia. El 47 % sigue teniendo conversaciones informales, no relacionadas con el trabajo, durante el día. Cuando tu jefe te está sacando de quicio y necesitas a alguien con quien desahogarte, una charla junto a la máquina de café no tiene precio.
Estamos recuperando el lápiz y el papel

El 80% de los trabajadores recurre cada vez más a las herramientas clásicas que hace dos o tres años.
Y no es porque se haya caído el wifi. Mejor retención de la memoria (48 %), mayor concentración (39 %) y mayor privacidad (38 %) son las razones principales por las que los trabajadores optan por lo clásico. Además, el 45 % afirma que suele preferir los métodos offline incluso teniendo alternativas digitales al alcance.
El Notebook sobre tu escritorio ofrece algo que la IA no tiene: un espacio privado y físico para pensar. Una superficie que no genera ni sugiere ideas. La IA puede estar transformando nuestra forma de trabajar, pero nuestra forma de pensar sigue dependiendo de nosotros.
¿Y ahora qué?
El futuro del trabajo es digital. Pero el mejor trabajo siempre ha sido humano.
Los trabajadores no rechazan la IA, buscan un equilibrio. Combinando la eficiencia de la innovación digital con la creatividad y la autenticidad de la conexión humana real, empresas y organizaciones pueden sacar el mayor partido de lo mejor de ambos mundos. El significado sigue residiendo en cómo nos relacionamos, creamos y dejamos nuestra huella en el mundo real.
El mejor trabajo sigue siendo obra de las personas. MOO crea las herramientas que les ayudan a hacerlo.
De Impresión de alta calidad a Merchandise Personalizado, MOO ofrece a los equipos las herramientas para pensar con claridad, trabajar mejor y dejar su huella.
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