La ciencia del primer día: qué está pasando realmente en el cerebro de tu nuevo empleado
La exclusión social realmente duele. Esto es lo que implica para tus nuevas incorporaciones.
La mayoría de los programas de incorporación se centran en lo práctico. Y mientras RR. HH. gestiona el papeleo, el cerebro del nuevo empleado está decidiendo si realmente encaja en la empresa. Más allá de contraseñas y políticas, de portátiles y credenciales, la incorporación consiste en dar la bienvenida a alguien a tu equipo.
El sentido de pertenencia es fundamental. De hecho, el 79% de los empleados que se sienten parte de un grupo no se plantean abandonarlo.
Descubre qué está ocurriendo realmente en el cerebro de un nuevo empleado en su primer día, por qué desarrollar un sentido de pertenencia en la empresa es una necesidad neurológica y cómo una experiencia de incorporación adecuada puede marcar la pauta para lo que venga a continuación.
Puntos clave
- El sentido de pertenencia es biológico. El cerebro procesa la exclusión social igual que el dolor físico.
- El primer día en un nuevo trabajo supone un mayor esfuerzo psicológico que cualquier otro día. El sesgo de primacía hace que marque la pauta de todo lo que vendrá a continuación.
- El sesgo de confirmación hace que los nuevos empleados busquen pruebas que afiancen que han tomado la decisión correcta.
- Lo físico deja una huella más profunda en el cerebro que lo digital. Aprovéchalo para fomentar el sentido de pertenencia entre los nuevos empleados.
La pertenencia es biológica
Mucho antes de los cargos y los canales de Slack, los seres humanos vivían en tribus. Comida, refugio, protección… todo dependía de pertenecer al grupo. Pertenecer significaba sobrevivir.

Y aunque ahora la vida es muy distinta, esa configuración neurológica no ha cambiado. La neurociencia demuestra que la exclusión social activa las mismas vías neuronales que el dolor físico. Tu cerebro realmente no distingue entre un hueso roto o que te excluyan de la hora del almuerzo.
Por eso, entrar en un nuevo entorno laboral con caras desconocidas y normas no escritas supone un gran desafío. El sistema de detección de amenazas del cerebro analiza señales sociales, interpreta expresiones y evalúa jerarquías. Y eso consume mucha capacidad mental.
Cuanto antes ayudes a un nuevo empleado a pasar de la incertidumbre a la tranquilidad, antes se convertirá en el miembro del equipo que realmente contrataste.
De foráneo a uno de los nuestros
Puede que la gente acepte un trabajo por los beneficios y la marca, pero los estudios demuestran reiteradamente que se quedan por sus compañeros. Pero esa sensación de pertenencia no surge de manera automática, hay que fomentarla.
Durante las primeras semanas, un nuevo empleado se hace inconscientemente una pregunta; “¿Encajo aquí?”. Todo, desde su proceso de incorporación a su primera reunión, influye en su respuesta. Si lo haces bien, lograrás que el recién contratado pase de ser “nuevo aquí” a “uno más del equipo” con gran rapidez.
Cómo la ciencia del comportamiento puede rediseñar la incorporación
Los equipos de recursos humanos que entienden cómo el cerebro procesa las experiencias nuevas pueden utilizar ese conocimiento para diseñar programas de incorporación adaptados la naturaleza humana.
Sesgo de primacía: da prioridad a lo mejor
El sesgo de primacía es nuestra tendencia a recordar y dar mayor importancia a la primera información que recibimos. Por eso, las primeras impresiones perduran.
Y también por eso, tu primer día en un nuevo trabajo marca la pauta de todo lo que está por llegar. Una incorporación caótica e impersonal crea un punto de inflexión. El cerebro volverá repetidamente a esa primera impresión, usándola como referencia para entender cómo funcionan las cosas.
Aprovecha el sesgo de primacía a tu favor y crea un proceso de incorporación excepcional que les sirva no solo como punto de referencia, sino también como un grato recuerdo.
Sesgo de confirmación: escribe la historia antes que ellos
Una vez formamos una primera impresión, buscamos pruebas que la confirmen. El sesgo de confirmación significa que un nuevo empleado que se siente bienvenido desde el primer día se fijará activamente en lo que refuerza ese sentimiento: el compañero amable, la cocina bien surtida, el cuaderno con su nombre en su escritorio. Lo contrario, por supuesto, también sucede.
Los equipos de recursos humanos disponen de poco tiempo para crear la imagen que un nuevo empleado se puede hacer (y dar a otros) de la empresa Por eso, es fundamental acertar desde el principio.
Por qué los objetos físicos hacen que la incorporación se sienta real

Hay una razón por la que un mensaje escrito a mano en una Notecard causa un impacto distinto a un email genérico. Un estudio que utilizó resonancia magnética funcional (fMRI) descubrió que los materiales físicos dejan una huella más profunda en el cerebro, lo que conlleva un procesamiento emocional más intenso y genera recuerdos y asociaciones de marca más fuertes que sus equivalentes digitales.
La ciencia del comportamiento demuestra que los objetos físicos activan más sentidos, tacto, vista e incluso olfato, lo que hace que sean más fáciles de recordar y que tengan una mayor resonancia emocional.
También está el efecto dotación, que demuestra que valoramos más las cosas que poseemos físicamente y que podemos tocar. Un estudio demostró que sostener un objeto durante tan solo 30 segundos incrementa la percepción de su valor en un 37%.
Entregarle a un nuevo empleado un objeto físico, como Merchandise Personalizado premium o Papelería personalizada, es también ofrecerle un lugar al que pertenecer.
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