June 3, 2019

Pensamientos sobre mí, Soofiya y la auto representación en el arte

MOO habló con Soofiya, la artista, pedagoga y anfitriona de Friday Night Sketch, sobre su pintoresco análisis de la identidad y consejos para diseñadores recién licenciados.

Soofiya es una artista visual con sede en las cercanías de Londres cuyas alegres ilustraciones, atrevidas instalaciones y talleres educacionales están pensados para iniciar conversaciones sobre género, identidad y raza.

Licenciada en diseño gráfico por la Ravensbourne University en Greenwich, Soofiya es profesora titular de un curso preuniversitario de arte y diseño y crea obras para espacios artísticos como la Tate Gallery, Victoria & Albert Museum y el Barbican Arts Centre.

Tras ser la anfitriona de Friday Night Sketch en el Design Museum con el tópico Mapeo de Memorias , MOO habló con Soofiya sobre visibilidad, auto aceptación y los beneficios de crear un “imperio en tu habitación”.

Cuéntanos un poco sobre tu trayectoria y cómo llegaste al diseño

Vivo con mis padres, que son pakistaníes, en la casa donde crecí. No lo pasé bien en el colegio, pero el diseño gráfico cambió mi vida en todos los aspectos. Llegaba a casa, me ponía los auriculares y dibujaba. El mundo se paraba, solo estaba yo, creando. Podía construir montañas y moverlas, podía hacer cualquier cosa.

Me sentía muy desamparada con mi vida, encontrar amparo en el arte fue un momento crucial para mí, y eso es precisamente lo que intento hacer enseñando. Si puedo transmitir a alguien un poquito de ese sentimiento me doy por satisfecha.

¿Qué influencia tiene tu sentido de la identidad en tu trabajo?

Cuando era pequeña no veía a nadie más como yo a mi alrededor, alguien moreno, velludo y claramente inconformista, ese puede ser un lugar muy difícil en el que encontrarse. Si no ves que tienes un lugar en el mundo, ¿cómo sabes si existes? ¿Cómo sabes que perteneces a algún lugar?

Si hay algo que no entiendo, o que me entristece, crearé un proyecto entorno a ello para ayudarme a explorarlo. En los últimos años he estado utilizando mi trabajo para observar ideas entorno a la identidad, raza, género e inmigración.

Además, nunca tuve un profesor como yo, y esta es una de las razones por las que enseño. Siendo tú mismo y enseñando puedes ser, para el resto, esa persona que tú necesitabas ver. Tú puedes ser la persona que querías ver.

El personaje “Soof the Floof” aparece a menudo en tu trabajo. ¿Puedes explicarlos qué te inspiró a crearlo?

Soof The Floof es básicamente una criatura gelatinosa sin género. Asistí a un curso de verano en la Tate y nos dieron un trozo de barro para que hiciéramos algo, cualquier cosa. Pensé en cómo me representaría a mí misma, y las partes con las que no me siento a gusto, mi peso, mi vellosidad, como soy.

Así que creé un objeto que representaba todo eso, pero, aunque encarnaba partes de mí que no me gustan, era encantador. ¿Cómo puedes odiar a Soof the Floof?

Algo que realmente ha evolucionado en mi trabajo es el valor terapéutico del diseño, y “Soof the Floof” se ha convertido en una manera de hablar de tópicos difíciles, como género y raza, abiertamente y con alegría. En mis talleres pido a la gente que haga sus propios “Floofs”, es una herramienta encantadora para fomentar la conversación.

¿Cuál es el proyecto del que te sientes más orgullosa?

El año pasado hice una exposición llamada “Soof in Private”. En una pared compartí mi historial de búsqueda en Google, y en otra mis mensajes privados, además de mis cuentas, pública y privada, en Instagram.

Había un diálogo entre ambas que no existe en tu móvil, y cuando están en la pared una al lado de la otra, puedes observar que la identidad puede estar muy segmentada.

La identidad juega un papel importante en el arte, porque puede ser un espejo para el mundo. Permite que otros que tienen cosas en común contigo, sentimientos similares sobre género, o alguien con un origen similar al tuyo, se vean también reflejados. Creo que es bueno sentirse reconocido y reconocer a otros también.

¿Cómo es tu espacio de trabajo?

Mi habitación es mi estudio, ser freelance puede ser aterrador y precario, pero también puede ser emocionante y estimulante, y me encanta la idea de tener un imperio en mi habitación.

Es un vínculo reconfortante que además ha abierto muchas oportunidades que no hubiera tenido de otra manera. Siento mucha movilidad porque puedo ir a Londres o viajar a Leicester por trabajo, pero tengo un punto base al que regresar.

Tenemos mucha suerte de vivir en la era digital móvil y he descubierto que ayuda mucho hacer buen uso de ella. A menudo los diseñadores piensan que necesitas un espacio de estudio para tener una carrera como diseñador, pero puedes hacer las cosas a tu manera.

Ahora mismo, lo que más me gusta es tener reuniones en pijama. Me hace sentir que he conseguido el propósito de mi vida cuando contesto a una llamada con una mano y mi bol de cereales está en la otra.

¿Cuál es tu consejo más importante para los nuevos diseñadores?

Haz lo que te gusta, pero asegúrate también de que pagas tus facturas. Es un trabajo duro, necesitas recordar en todo momento por qué lo estás haciendo. Trabajé durante mucho tiempo para una empresa de tipografía y branding, nada de ilustración. Estaba emocionada porque estaba haciendo diseño gráfico, y eso es lo que me gusta, pero mi reto era estar emocionada con lo que creaba.

La emoción no va a estar ahí en cada proyecto, pero no pasa nada. No todo va a ser divertido tampoco, un 90% son emails, reuniones y facturas, ¡pero el 10% restante! Hará que el resto valga la pena. Tu cerebro va a 100Km por hora y la adrenalina fluye. ¡Es fantástico! Así que encuentra eso que te motiva, cualquier cosa que sea, y corre tras ello con todas tus ganas.

Y, por último, escucha a tu instinto, porqué sabe, mejor que nadie, qué dirección tomar. Déjate llevar, pero sé estratégico. Haz planes con un par de meses, no años, de antelación, y revisa y reflexiona para saber en qué punto te encuentras.

Fuiste la anfitriona de Friday Night Sketch con el tópico Mapeo de Memorias. ¿Qué significa ese proceso para ti?

Cuando pienso en mi vida imagino pines en una pizarra de corcho conectándolo todo en este gran mapa, desde mi trabajo hasta mi vida social. Necesito que todo sea físico y visual para dar sentido a las cosas, creo que mapear la memoria es perfecto para ello.

Es como poner todo aquello que pesa en tu mente en una página, y después puedes ordenarlo y encontrar tus caminos. ¡El mundo entero puede ser tu hogar tan pronto como tengas un mapa!

¿Estás inspirado? Descubre cómo la ilustradora Erin Aniker analizó hogar e identidad en Friday Night Sketch.

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