Las experiencias de nuestros clientes: The Family y sus unicornios

Nadie quiere escuchar consejos que no necesita. Me refiero a esos letreros que hay en el metro que dicen «Si hay un incendio, no te acerques». Los consejos inútiles, como su nombre bien indica, son inútiles. Siguiendo este lema, Alice Zagury fundó The Family, un acelerador de negocios —no confundir con una incubadora— en París con el objetivo de ayudar a prosperar a emprendedores con talento.

Su sitio web y su newsletter destacan por su información detallada y consejos no inútiles que contienen una lista de recursos de lo más recomendables para personas que busquen asesoramiento en los negocios (y por qué no, en la vida también). Además de su servicio de asesoramiento gratuito online, The Family se asocia con las start-ups que les parecen más interesantes e invierten en estas prometedoras compañías. Tras su rotundo éxito en Francia, The Family está extendiendo su red al resto de Europa. Quizás tú des el perfil…

The Family

¿Cómo se os ocurrió la idea de The Family?

El ecosistema en Francia es tóxico. Me explico. Para que una start-up pueda tener éxito, tiene que salir del país. Lo que nosotros queremos hacer es solucionar este problema. Para ello, decidimos crear una familia. Un lugar donde ofrecemos formación además de capital, de modo que los emprendedores más ambiciosos puedan llegar a triunfar y no tengan que abandonar el país. Este proyecto comenzó hace más de tres años de la mano de Nicolas Colin y Oussama Ammar, también fundadores, y ya se ha expandido a toda Europa.

En nuestro portfolio contamos con 350 start-ups y acabamos de dar el gran salto a la escena internacional. En abril lanzamos la nueva plataforma en inglés. El 20% de los emprendedores que solicitan el apoyo de The Family son extranjeros, lo cual es muy significativo para nosotros, ya que quiere decir que no es un círculo cerrado que funcione solo en Francia para empresas francesas.

¿Qué es lo que hacéis en The Family?

Si vas al sitio web, en la página de inicio encontrarás 12 capítulos así que puedes empezar con tu formación desde el minuto uno. Cada capítulo consta de una lección, una conferencia y un extenso artículo con consejos de expertos de todo el mundo que serán de gran utilidad para cualquiera que esté pensando en poner en marcha una empresa.

El primer tema que tocamos es la toxicidad, es decir, el vivir rodeado de gente pesimista que no cree en lo que haces, y luego transformamos estas desventajas en ventajas para que puedan desarrollar una gran start-up en Europa.

The Family

¿Puedes explicar cómo se entra en el proceso? ¿Qué beneficios obtienen The Family y el emprendedor?

Nuestra carta de presentación son las historias de éxito de las start-ups que han contado con nuestro apoyo. Historias como la de Captain Train que acaba de ser comprada por Train Line en Reino Unido; Menu Next Door que acaba de lanzar su proyecto en Londres; Save que arregla tu smartphone si se te estropea y te consigue uno nuevo en un plazo de 24 horas; o Argolia que te permite implementar una herramienta tipo google search en tu software con solo un par de líneas de código. Son historias que inspiran.

Son nuestros embajadores. Son las start-ups que hablan de The Family y de cómo les hemos ayudado. No solo ofrecemos una serie de beneficios como formación y ayuda para recaudar fondos, sino que también funcionamos como una gran familia. Puedes solicitar nuestra ayuda a través del sitio web.

¿Cómo genera ingresos The Family?

Nosotros nos consideramos como socios de los emprendedores. Existen diferentes contratos dependiendo de si la empresa es francesa o extranjera. Si se trata de una start-up francesa, pedimos un 5% de participación en la empresa. En cambio, para las compañías extranjeras no exigimos ningún tipo de participación, y les seguimos ofreciendo los mismos servicios que a las empresas francesas. Como en estos momentos nos encontramos en plena expansión en Europa, no queremos que la obligación de una participación sea un impedimento para que las empresas se unan a nuestra red. Queremos mostrar que somos capaces de aportar resultados. Si después de haber trabajado juntos, quieren que invirtamos en su start-up porque confían en The Family, entonces podemos proceder a invertir y continuar con nuestra colaboración.

The Family

Vuestro estilo y branding son muy particulares. ¿Dónde encontrasteis la inspiración?

Mi hermana ha sido la responsable de diseñar la identidad de The Family. Básicamente, mi intención era mezclar el estilo europeo con unas gotas de historia. No quería que fuera el típico diseño americano que resulta un poco aburrido. Soy una gran fan de lo que hacen los americanos pero sus logos, fuentes tipográficas y colores son siempre iguales. Y al final todas las marcas acaban pareciendo las mismas. En la actualidad podemos utilizar las imágenes como medio de comunicación, por eso me encanta lo digital. El mundo es cada vez más visual y los sitios web o las softwares se han convertido en tiendas. Navegar por la red es como si estuvieses paseando y mirando escaparates.

En tu biografía comentas que querías huir de la «desconfianza inicial» de la que pecan muchos. ¿Nos lo podrías explicar en detalle?

En tres palabras: odio ser conformista. Nunca he entendido por qué la gente quiere encajar. No hemos sido creados para encajar en un sitio. Es una tarea imposible. Ningún emprendedor o idea innovadora pueden encajar en algo ya preestablecido. Sin embargo en el mundo corporativo y especialmente en Francia no se comparte esta visión. Seguimos trabajando en un sistema anticuado; una especie de pirámide con una ciudad (París) que gobierna el resto del país. Todo está centralizado y esto afecta a todos los ámbitos de nuestra cultura, impidiendo que nos emancipemos. El elitismo sigue siendo un gran lastre. ¿De dónde eres? ¿En qué universidad has estudiado? ¿Quién te ha recomendado? Esta mentalidad es un obstáculo para la innovación y frena a los jóvenes, especialmente en un contexto de crisis económica.

Digamos que el mundo digital me pareció una bocanada de aire fresco. Por una vez, podíamos redistribuir el poder. Pero no lo hemos hecho.

The Family

Aconsejas que lo más importante es aprender, probar, equivocarse y volver a intentarlo. ¿Nos puedes desvelar alguno de tus fracasos y qué has aprendido de ellos?

¡No sabría por dónde empezar! Como directora de The Family, me encargo de dirigir al equipo y contratar a los empleados. He aprendido que es muy difícil encontrar el justo equilibrio entre los llamados guerreros y los soldados en un equipo. Mi problema es que tiendo a ponerme de parte de los guerreros en lugar de los soldados. Me gusta la gente impulsiva, pero a medida que asumen más responsabilidades, tienes que estar más pendientes de ellos. Necesitan que les dirijas. Antes solo contrataba guerreros con una personalidad impulsiva. Pero ese carácter arrollador acaba causando numerosos problemas.

Otro error que he cometido (también relacionado con el ego) es la publicidad en televisión. En The Family lo tenemos muy claro: nada de anuncios en televisión. ¿Por qué? Porque los emprendedores no necesitan vernos en la tele para entrar en nuestra red. Nos conocen por nuestro sitio web. Contamos con dos millones de visitas en YouTube en un nicho como el de la iniciativa empresarial en Europa. No nos interesa parecer que somos parte de una tendencia o algo temporal. Nuestro propósito es encontrar y desarrollar a los unicornios que tanto le hacen falta a Europa.

¿Qué es lo que has aprendido de las redes sociales que te gustaría haber sabido cuando disteis vuestros primeros pasos?

Hacer oídos sordos a los trolls. SIEMPRE. NI SE TE OCURRA ENTRAR EN SU JUEGO. Es una trampa que acaba absorbiéndote por completo. Lo digo por propia experiencia. Nunca empieces una pelea. Pero si el que la empieza es alguien «importante», gánala. Eso es fundamental.

Con el paso del tiempo y con vuestra buena reputación, ¿crees que es más fácil o más difícil apostar por nuevas ideas?

No lo debería decir, pero es mucho más fácil. Ahora contamos con un público así que no tengo que andar peleándome para que la gente me escuche porque tengo una reputación. Ya no tengo que probar que mi trabajo tiene un valor. Aunque he de confesar que tener que pelear hace que todo sea más emocionante.

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